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Maixabel derribar los silencios curar el alma

Maixabel derribar los silencios curar el alma

Maixabel derribar los silencios curar el alma A veces el cine es un buen vehículo para entender

una realidad que abruma, o al menos sirve para abrir al espectador a un largo proceso de entendimiento.

A través de una película es posible ver ciertos aspectos relevantes de hechos reales que

han quedado ocultos por diversas razones e intereses, o que su cercanía impide sopesarlos.

Maixabel derribar los silencios curar el alma,  dirigido por Icíar Bollaín y que compite por la Concha

de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, es uno de esos filmes que ponen luces donde ha habido sombras y oscuridades.

Maixabel derribar los silencios curar el alma Basado en hechos reales, este largometraje narra

de los encuentros de Maixabel Lasa con dos de los asesinos de su esposo Juan María Jáuregui

(político del partido socialista en Guipúzcoa, País Vasco), quien en 2000 pasara a engrosar la lista de las víctimas de ETA.

Maixabel derribar los silencios curar el alma Un material pues muy sensible, tal como lo definió

la reconocida directora española (Te doy mis ojos, También la lluvia) en el encuentro con la prensa junto a sus protagonistas Blanca Portillo y Luis Tosar.

«Lo que más miedo te da al contar esta historia es hacerlo con respeto porque estás hablando

de gente real y de un tema muy doloroso que afecta a muchas personas», afirmó la cineasta

que en esta mezcla de realidad y ficción se impuso como misión «no regodearse ni hacer épica del dolor».

La banda terrorista abandonó la denominada lucha armada en 2011, pero detrás de los 3 mil atentados,

864 asesinatos y más de 7 mil víctimas, quedaron familias destrozadas, vidas hechas jirones, ausencias, sufrimiento, odio.

La historia real de Maixabel Lasa, quien tras el asesinato de Jáuregui se convirtiera en la directora

general de la oficina de atención a las víctimas del terrorismo, supera la ficción.

Once años después del homicidio de su esposo, recibió una petición de diálogo proveniente de uno

de los asesinos, y tal como se ve en la película de Icíar Bollaín, Lasa dudó, pero luego accedió

a un encuentro con el exetarra Luis María Carrasco. «Todos merecemos una segunda oportunidad», dice Blanca Portillo interpretando a Maixabel Lasa.

Lasa se propuso entender e iniciar el difícil proceso de curación, y después de Carrasco se entrevistaría

con Ibon Etxezarreta. Maixabel es una historia pequeña pero a la vez gigante en significado, que

a nivel humano habla del arrepentimiento, de segundas oportunidades, del proceso de curación del alma, de seguir adelante con algunos trozos de vida.

Es muy significativo que Maixabel se presente en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián,

en el corazón del País Vasco, donde aún se palpan de alguna u otra manera las heridas originadas

por la violencia. No es de extrañar que durante la proyección de esta película se escucharan llantos

en silencio, narices congestionadas, y al final aplausos rabiosamente esperanzados.

Tanto Maixabel como la serie Patria, basada en la novela homónima de Fernando Aramburu y también

estrenada en esta cita cinematográfica en 2020, dan muestras de que «cada vez más la gente

tiene ganas de hablar», afirmaba Icíar Bollaín en la rueda de prensa. «Yo noto un cambio respecto

a los recelos que podían haber hace algunos años cuando costaba hablar de ciertas cuestiones, y si se hacía, era de manera indirecta».

Maixabel viene pues también a contribuir a que se derriben los silencios.

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